Por:
Christian Gadea Saguier
Empecemos diciendo que, en muchas materias,
no todos los Masones piensan lo mismo ni creen
en las mismas cosas. Existen Masones en diferentes
países, insertas en diversas culturas;
en comunidades religiosas que se disputan el
mundo de los creyentes y se les encuentra en
diferentes partidos políticos. Veamos
cuáles son los rasgos comunes que los
mantienen unidos, los identifica; los postulados
que les sirven de base para sus razonamientos
y las proposiciones en las que creen.
Religión
En materia de creencia dicen nuestros Principios
que la Masonería ni prohíbe ni
impone a sus miembros ninguna convicción
religiosa. Los Masones tienen a este respecto
la más plena libertad y la Masonería,
respeta todas las creencias religiosas sinceras,
cree que nadie tiene la exclusividad de la verdad.
Así, los masones pueden adherir al culto
religioso que mejor satisfaga sus conciencias,
o no comulgar con religión alguna, o declararse
agnósticos, entendiendo por “agnosticismo” aquella
postura filosófica según la cual
se cree sinceramente y con humildad, que el entendimiento
humano no es capaz de conocer lo absoluto, o
sea la Divinidad, sino solamente lo relativo,
a aquello que está al alcance de los sentidos
y del limitado entender del ser humano.
Aceptan sí todos los juicios honrados,
las investigaciones serias sobre el origen del
Universo, las concepciones sobre la Divinidad
y aquellos cultos religiosos y escuelas filosóficas
que tratan de resolver las grandes incógnitas
del pensamiento humano.
Laicismo
Los Masones defienden el laicismo, doctrina
que protege la libertad del hombre, de la sociedad
y particularmente del Estado, de toda influencia
eclesiástica o religiosa excesiva o indebida.
El laicismo es una actitud y un sentir liberal
y tolerante, que no combate idea o sentimiento
religioso alguno sino que, al contrario, los
respeta y los deja al dominio exclusivo de las
conciencias; involucra la idea de libre examen,
el derecho que tiene toda persona de estudiar,
conocer, comparar, investigar y sacar conclusiones
según sus propias faculta0des; reconoce
el derecho a la razón frente a la cerrada
obligación que impone el dogma.
Los Masones no son antirreligiosos ni combaten
ninguna creencia religiosa pero como son hombres
libres y laicos, combaten los fanatismos, las
afirmaciones dogmáticas y los fundamentalismos
religiosos y, cuando es necesario, se oponen
a aquellas proposiciones sectarias que tienden
a asemejarse a los fundamentalismos. Se oponen
a aquellas jerarquías religiosas que,
cada cierto tiempo pretenden que no sólo
sus fieles, sino que el conjunto de la sociedad
se comporte según sus particulares creencias,
sin dejarle espacio a otros credos u otros puntos
de vista, espacio al que todos tienen derecho.
Los Masones creen que sólo la existencia
de un Estado y de un espacio público laico,
aseguran la convivencia armoniosa y fraterna
en un país, garantizan la paz y el respeto
entre las distintas corrientes ideológicas
y permiten la presencia enriquecedora de la diversidad
cultural u religiosa en una sociedad.
Tolerancia
Un valor muy importante para los Masones es
la Tolerancia, que es el respeto, la indulgencia
y la consideración hacia las opiniones
y prácticas de los demás. Es necesario
precisar que la tolerancia no es permisividad
ni silencio cobarde, ni mucho menos cómplice,
respecto de las conductas indebidas. Es una tolerancia
activa y no una actitud pasiva; se trata de abrirse
a la verdad del otro, de permitirle que se exprese,
de brindarle la posibilidad de enfrentarse con
nuestra verdad. Con afecto y compresión
es más fácil confrontar ideas discordantes
y tratar de encontrar una síntesis entre
visiones opuestas sin descalificación,
agresividad ni competencia. La virtud de la tolerancia
adquiere particular importancia en el tratamiento
de ciertos temas, como lo valores, Religiosos
y políticos, pues se trata de materias
esencialmente opinables, donde generalmente no
caben las pruebas científicas irrefutables
y donde la verdad sólo se puede alcanzar
con el sentimiento y la razón.
Todas las personas, sin excepción alguna,
tienen el derecho de sostener su propia verdad,
con elevación, respeto y especial consideración
por los puntos de vista de los demás.
Porque son tolerantes, los Masones, sean poderosos
o humildes, ancianos o jóvenes, con creencias
religiosas y partidos políticos diferentes,
pueden reunirse u trabajar juntos en la sociedad;
porque son tolerantes pueden congregarse en armonía
y tratarse con moderación y cordialidad,
sin distinción de jerarquías sociales
ni de otro orden. De igual modo, la Masonería
cree que una sociedad como la nuestra no puede
existir sin la tolerancia. Por eso trata de propagarla
por el mundo y con ello evitar horrores y muchas
lágrimas.
Trato reciproco
Los Masones, libres para pensar, laicos y tolerantes,
creen que no se debe hacer con los otros lo que
no queremos que se haga con nosotros; que se
deba proceder con los demás como desearíamos
que se procediera con nosotros mismos. Esto porque
la Masonería es esencialmente humanista,
cree en el hombre y su unidad, a pesar de la
diversidad, éste es el centro de sus ocupaciones,
busca y cree en su realización, dignidad,
felicidad y perfectividad personal y de la sociedad.
Evolución
Los Masones no temen al cambio, por el contrario,
lo propugnan; la evolución es condición
de progreso y de desarrollo, tanto para los individuos
como para la sociedad. En esta evolución
creen que es necesario “prescindir de las
pasiones e intereses de círculos para
inspirarse sólo en altos ideales”.
Así estiman que pueden adaptarse, y de
hecho lo hacen, a las evoluciones sucesivas de
la civilización en cada tiempo y en cada
país, saben que es necesario luchar por
la verdad contra la mentira, la sinceridad contra
la hipocresía, la libertad y la tolerancia,
contra la tiranía y el fanatismo, evitando
la pérdida de valores y manteniendo doctrinas
arraigadas.
Los Masones están al lado de la Libertad,
la Igualdad y la Fraternidad, en la justicia
social y combaten los privilegios y la intolerancia.
Los Masones proclaman que el trabajo es uno de
los deberes y derechos fundamentales del hombre
ya que es un medio eficaz para desarrollar la
personalidad y contribuir al progreso social;
que debe unirse a todos los hombres en la práctica
de una moral universal que elimine los prejuicios
de toda índole y promueva la paz y el
entendimiento entre las personas y los pueblos.
La Masonería vela porque los ideales
y los valores estén siempre vigentes y,
por ello, siente gran simpatía por los
hombres con ideales y aquellos que persiguen
utopías en sus anhelos de un mundo con
un futuro perfeccionado para un hombre en permanente
evolución.
Las enseñanzas de la Masonería
no son secretas u ocultas. Lo único reservado
es la manera como al orden imparte sus enseñanzas
a personas honorables que quieren recibirlas.
Más información sobre el tema
y autor: http://losarquitectos.blogspot.com