Personajes de la obra:
SARASTRO: Gran Sacerdote
TAMINO: Príncipe Japonés
PAMINA: Hija de la Reina de la Noche
REINA DE LA NOCHE: Reina de las Fuerzas del Mal
PAPAGENO: Hombre-Pájaro
PAPAGENA: Mujer-Pájaro
MONOSTATOS: Negro Lascivo, Servidor de Sarastro
SACERDOTES: Servidores de Sarastro
DAMAS: Damas de la Reina de la Noche
MUCHACHOS: Geniecillos Benéficos
Es un relato mágico de aventuras extraordinarias
y al mismo tiempo una poderosa moraleja de enorme
valor iniciático. Los símbolos
que contiene van mucho más allá de
la anécdota e incluso de la invención
fantástica. Nos abre la puerta del mundo
sobrenatural. La historia que se cuenta no es
más que el signo de una realidad misteriosa,
que tenemos que interpretar nosotros.
Al escribir Mozart La Flauta Mágica, regresa
a su carácter infantil viendo el lado
divertido de las cosas, de reírse de cualquier
nimiedad y de convertir en divertimentos, preocupaciones
que habrían ensombrecido el espíritu
de personas más taciturnas. Le atrae escribir
una ópera para su amigo Schikaneder.
Este último trajo la idea de un relato
fantástico de Wieland, titulado “LULU” que
trataba de una Flauta Mágica que permitía
a su dueño superar todos los obstáculos.
Convence a Mozart, además de ser hermanos
pertenecientes a la misma logia, a escribir la
música. Sin embargo a Mozart inicialmente
este proyecto le interesaba parcialmente.
La idea de Shikaneder era que la ópera
fuera a un público masivo pero poco serio.
Esa no era la visión de Mozart. Otros
dos masones se interesaron por esta proyecto:
Giesecke , que era un reconocido redactor de
libretos de ópera, e Ignaz von Born eminente
personalidad de la masonería austríaca.
Mozart y von Born concebían la obra como
un drama simbólico, para expresar las
más elevadas cuestiones de la condición
humana. La idea era revelar, con las precauciones
necesarias para que no fuese accesible a profano
alguno, las sublimes verdades que debían
elevar al hombre al más alto grado de
la humanidad. Transmitir un evangelio que no
solo respondiese a los preceptos masónicos
sino a la filosofía natural. Esta ópera
fue la más perfecta que Mozart anhelaba
crear desde hacía mucho tiempo.
El personaje Sarastro, Mozart lo toma de su
venerado amigo y hermano von Born, incluso usando
frases que el mismo solía utilizar. Schikaneder
en el estreno de la ópera, representa
el papel de Papageno, pues se sentía a
gusto con el personaje, ya que de alguna manera
era un ser un tanto limitado espiritual e intelectualmente.
Shikaneder era el de la idea inicial de la obra,
el poeta era Giescke, el director escénico
era von Born y el músico Mozart. Cada
uno puso dentro de la obra lo mejor de sí.
Recordemos que los cuatro eran masones. Von Born
dirigía los trabajos en común hacia
una ilustración escénica de la
doctrina oculta hasta el punto en que estaba
permitido revelarlas por las reglas de la masonería,
ya que además el monarca que imperaba
en ese momento era abiertamente hostil hacia
la masonería.
Recordemos que el marido de la emperatriz María
Teresa (siguiente monarca), Francisco de Lorena,
era masón. En 1731 fue iniciado y admitido
en la orden por Lord Chesterfield, y por ser
miembro de la sociedad se negó a aplicar
en sus estados el decreto de condenación
promulgado en 1738 por el papa Clemente XII.
Luego de fallecer este (Francisco de Lorena),
la emperatriz que era sumamente dócil
a los consejos del clero, promulgó la
prohibición y la masonería tuvo
que refugiarse en la clandestinidad hasta el
advenimiento de José II quien toleró el
ejercicio y la propaganda de la masonería.
De cualquier manera, en Austria, nadie persiguió a
Mozart como a Haydn, e incluso a von Born por
su condición de masón. La fe cristiana
y el ideal masónico encajaban muy bien
en un alma tan profundamente religiosa como Mozart.
La Flauta Mágica no es solamente un acto
de fe masónica, sino, además, la
expresión total de la filosofía
de Mozart. Es lo que Sarastro le enseña
a Tamino, “en estas sagradas mansiones
no se conoce la venganza, y si un hombre cae
en él, el amor le devuelve a su deber.
Así conducido por la mano de un amigo
llega contento y alegre a una tierra mejor. Entre
estas santas paredes, donde el hombre ama al
hombre, no puede deslizarse ningún traidor,
porque se perdona al enemigo.
Quien no haya comprendido esta lección,
no merece llamarse hombre.” Mozart convierte
a La Flauta Mágica en la más elevada
lección de dignidad humana que haya sido
formulada en un escenario. Se estrenó el
30 de septiembre de 1791 en el pequeño
teatro auf der Wieden.
Se dieron cien representaciones consecutivas,
algo excepcional para la época. Luego
se estrena en Praga con destacado éxito,
el 25 de Octubre de 1792. El gran músico
Rossini decía que Beethoven era el más
grande, pero Mozart era único, mientras
que Wagner decía que con esta ópera
se creó prácticamente la ópera
alemana.
En aquella época, algunos creían
ver una obra en clave: La Reina de la Noche sería
la emperatriz María Teresa, que pretendía
esclavizar a su hija (el pensamiento masónico),
Monostatos al príncipe elector Karl Theodor,
enemigo de los masones, la astucia que utiliza
la Reina de la Noche para que Pamina mate a Sarastro
para tratar de cerrar el paso a los hombres que
van por el camino de la luz.
En realidad el simbolismo de La Flauta Mágica
es mucho más elevado: es la eterna batalla
de la noche con el día, la sombra contra
la claridad.
La Reina de la Noche personifica la noche original
con sus oscuridades y terrores, sus pesadillas,
sus prodigios y misterios. En cambio Sarastro
más que un sacerdote del Sol es el mismo
Sol, y de ahí que aparezca sobre un carro
tirado con leones, que son animales solares.
Pamina es el símbolo del alma humana
a quien las fuerzas tenebrosas quisieron conservar
bajo su dominio, y que alcanzará la luz
guiada por el amor y con la ayuda que Tamino
le presta. La pareja se realiza al fin, después
de haber vencido todos los peligros y pasado
por todas las pruebas que deben hacerle digno
de la verdadera condición humana.
Se trata de una verdadera iniciación
a la masonería. Las tres damas, representan
a las Parcas, tratan de hacer fracasar las pruebas,
cuyos resultados debe ser la unión.
Hasta que le es revelada la gesta Tamino es un
hombre incompleto, semi-inconsciente a quien
le falta el conocimiento de su razón de
ser.
Al principio de la obra aparece Sarastro como
un Mago Negro, ya que es la madre (La Reina de
la Noche) la que llora la pérdida de la
hija Pamina, lo cual enternece a Tamino para
que mate a Sarastro y liberar a la hija, prometiéndole
que será eternamente de él.Papageno
es el cazador de pájaros, alegre, ligero,
casi diríamos mitad hombre y mitad animal,
ya que usa un vestuario similar a plumas, lo
que representan como si fuera una segunda piel.
Vemos a un ser bueno al servicio del mal (La
Reina de la Noche), mientras que por otro lado
vemos a Monostatos, un ser malo al servicio del
sacerdote Sol, Sarastro.
A veces las fuerzas del bien sirven al mal y
en otras las fuerzas del mal al bien.
Los tres pajes (fuerzas del bien) están
al servicio del mal sin embargo ayudan a unir
a la pareja, podemos decir que representan la
Fe, la Esperanza y el Amor, ayudando a superar
las pruebas.
Tamino aspira al amor ideal, mientras que Papageno
a encontrar una mujer.
Tamino representa el ser Humano fuerte y audaz
pero mal instruido sobre la realidad de las cosas,
ya que el quiere Castigar a Sarastro a quien
considera pernicioso.
Deberá conocer la verdad, la auténtica
naturaleza de la Reina de la Noche.
Enseñarles la verdad y dirigirlos hacia
el bien es misión de los Sacerdotes.
El hombre solo toma conciencia de su alma y del
conocimiento después de haber recibido
la iniciación. Es donde Tamino entiende
que ha sido engañado por la Reina de la
Noche, y se somete a Sarastro para superar las
pruebas, después de las cuales recibirá a
Pamina.
Las pruebas que son sometidos tanto Tamino como
Papageno, son aquellas que deben saber dominar
sus instintos (silencio, amor a los placeres
mundanos o hábitos negativos). Pasar las
pruebas del fuego y el agua, deberán vagar
por las montañas, pasar por el laberinto
(símbolo de la vida en la tierra), siendo éste
el símbolo más importante de esta
iniciación. Tamino reciba la flauta mágica
como ayuda para pasar con más fuerza y
virtud esta iniciación, mientras que Papageno,
un Carrillón.
La flauta es el símbolo de la virtud,
de la fuerza creadora, que permite superar los
obstáculos, en tanto ayuda a la conquista
del amor, del conocimiento y del bien supremo.
Es por eso que las fieras obedecen al llamado
de la flauta rodeando a Tamino, cautivados por
la voz de la música.
Luego de esto Tamino y la flauta dominan al
torrente, al volcán y al huracán
que se desencadenarán en las últimas
pruebas, mientras está acompañado
de Pamina, como virtud de la acción reconciliadora,
con su alma victoriosa de todos los obstáculos.
Sólo nos queda por interpretar con respecto
a que el padre de Pamina, quien en una noche
de tormenta entre aguacero y rayos, ha hecho
la Flauta con la mas profunda madera de un roble
milenario.
¿Pero quien es el padre de Pamina?, puede
que sea un enigma, difícil de develar.
¿Podría ser el mismo Sarastro? Si
tomamos la obra solo desde el punto de vista musical
es sencillamente extraordinaria, con arias únicas
como la de Sarastro y la Reina de la Noche. Esta
obra permitió cambiar el rumbo de la ópera
en lo que respecta a la música de la época.
Desde el punto de vista masónico es extremadamente
reveladora y simbólicamente perfecta. Es
la puerta de entrada a un mundo sobrenatural y
simbólico a la vez. Esta hermosa poesía
musical nos llena de emoción y nos hace
interpretar aspectos fantásticos y mensajes
elementales de la filosofía de la vida.