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Los doce trabajos de Heracles o Hércules
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Comisión
de Difusión "Sol de Oaxaca" No. 35
En la mitología griega Heracles (en griego Ἡρακλῆς Hêraklês, ‘gloria
de Hera’) era un héroe y semidiós,
hijo de Zeus y Alcmena y bisnieto de Perseo.
En la mitología romana se le llamaba Hércules.
Puede decirse que fue el más grande de
los héroes míticos griegos, el
parangón de la masculinidad por excelencia,
siendo su extraordinaria fuerza uno de sus atributos.
En un ataque de locura provocado por Hera, Heracles
mató a sus propios hijos y a dos de sus
sobrinos con sus propias manos. Al despertar
y descubrir los terribles actos que había
cometido, sintió un terrible dolor, y
no quiso continuar viviendo con Mégara.
En penitencia por esta execrable acción,
la sibila délfica le dijo que tenía
que llevar a cabo diez trabajos que dispusiera
Euristeo, el hombre que había usurpado
su legítimo derecho a la corona y a quien
más odiaba. Heracles llevó a cabo
todos ellos con éxito, en sus trabajos,
Heracles era a menudo acompañado por su
amigo (un eromenos), según algunos Licimnio
y según otros su sobrino Yolao. Aunque
se suponía que sólo tenía
que realizar diez trabajos, esta ayuda hizo que
tuviera que sufrir dos más. Euristeo no
tuvo en cuenta el trabajo de la Hidra (donde
Yolao le ayudó) ni el de los establos
de Augías (porque se le pagó a
cambio o, según otras versiones, porque
fueron los ríos quienes hicieron el trabajo),
por lo que ordenó dos más, haciendo
un total de doce.
A continuación se enlistan los trabajos:
- Matar al león de Nemea: El primero
de los doce trabajos de Heracles fue matar
al león de Nemea y despojarle de su
piel. El león había estado aterrorizando
los alrededores de Nemea, y tenía una
piel tan gruesa que resultaba impenetrable
a las armas. Cuando Heracles se dirigía
a cazar al león se hospedó en
casa de Molorco, partiendo después hacia
la guarida de la fiera. Cuando Heracles se
enfrentó a él por primera vez,
usando su arco y sus flechas, un garrote hecho
de un olivo (que él mismo había
arrancado de la tierra) y una espada de bronce,
todas las armas resultaron inútiles.
La morada del animal tenía dos entradas:
Heracles lo azuzó hasta que el animal
penetró en ella, taponó una de
las entradas y acorralándolo por la
otra lo atrapó y estranguló metiéndole
un brazo por la garganta hasta asfixiarle.
Heracles llevó el cuerpo del león
a Micenas para que lo viera el rey Euristeo,
quien elegía qué tareas debía
cumplir el héroe en el camino de los
doce trabajos. Pero éste se asustó tanto
que prohibió a Heracles volver a entrar
jamás en la ciudad, y le ordenó que
de ahí en adelante le mostrase el
fruto de sus trabajos desde fuera. Euristeo
mandó a sus herreros que le forjase
una tinaja de bronce que escondió bajo
tierra, y en la que se refugiaba cada vez
que se anunciaba a Heracles, comunicándole
sus instrucciones a través de un heraldo.
Heracles empleó horas intentando
desollar al león sin éxito.
Por fin Atenea, disfrazada de vieja bruja,
ayudó a Heracles a advertir que las
mejores herramientas para cortar la piel
eran las propias garras del león.
De esta forma, con una pequeña intervención
divina, consiguió la piel del león,
que desde entonces vistió a modo de
armadura.
- Matar a la hidra del
lago de Lerna: La Hidra
de Lerna era un antiguo y despiadado monstruo
acuático ctónico (que proviene
del inframundo) con forma de serpiente policéfala.
Heracles fue encomendado para acabar dicho
monstruo, para lo cual una vez que estaba cerca
del lago Lerna, cubrió su boca y nariz
con una tela para evitar inhalar el aliento
venenoso de la misma, posteriormente disparó flechas
en llamas para hacerla salir de su refugio.
Le hizo frente con una hoz en la mano, pero
al cortar cada una de sus cabezas descubrió que
le crecían dos nuevas. Los detalles
del enfrentamiento son explicados por Apolodoro
(2.5.2): advirtiendo que no podría
derrotar a la Hidra de esta forma, Heracles
pidió ayuda a su sobrino Yolao. Éste
tuvo la idea (posiblemente inspirada por
Atenea) de usar una tea ardiendo para quemar
el muñón del cuello
tras cada decapitación. Heracles cortó todas
las cabezas y Yolao quemó los cuellos
abiertos, matando así a la Hidra.
Heracles tomó entonces su única
cabeza inmortal y la enterró bajo
una gran roca en el camino sagrado entre
Lerna y Eleia y mojó sus flechas en
la sangre venenosa de la Hidra, completando
así su segundo trabajo. En una versión
alternativa, Hera enviaba un cangrejo para
que mordiese los pies de Heracles y le estorbase,
esperando provocar así su muerte.
Hera le puso en el Zodiaco para seguir al
León
(Eratóstenes, Catasterismos). El término «hidra» es
usado hoy con frecuencia para referirse a
un problema multifacético que parece
ser imposible de resolver paso a paso, o
a uno que empeora tras intentar resolverlo
con métodos convencionales, como por
ejemplo cuando los intentos por eliminar
cierta información hacen que ésta
se difunda incluso más ampliamente.
- Alcanzar a la cierva
de Cerinia: Dicho animal tenía
pezuñas de bronce y cornamenta de
oro, Heracles debía capturar a la
cierva para llevarla viva a Micenas y entregarla
a Euristeo. El animal sería consagrado
a la diosa Artemisa,ya que era una de las
cinco ciervas que la diosa había intentado
capturar para engancharla a su carro, pero
la cierva era muy veloz y no le fue fácil
atraparla. Heracles la persiguió hasta
el país de los Hiperbóreos.
Allí la capturo mientras ésta
tomaba agua, inmovilizó sus patas
delanteras utilizando una flecha que hizo
pasar entre el tendón y el hueso sin
derramar sangre.
- Capturar al jabalí de Erimanto: El
cuarto trabajo de Heracles fue el de atrapar
a éstacriatura que vivía enun
monte de la Arcadia y la Elide (hoy se llama
Olonos), ya que acababa con las cosechas y
los bosques de Erimanto. Cuandoiba en busca
de éste se le apareció Atenea
que le dio una cadena. Cuando vio al jabalí revolcándose
en un charco de agua, le lanzó un grito
de desafío y echó a correr como
si tuviera miedo del animal monte arriba hasta
fatigar al jabalí. Aprovechando el desconcierto
del animal saltó sobre su lomo, logró trabar
sus patas y su hocico con la cadena y lo cargó sobre
su espalda. Al llevárselo a Euristeo, éste
se metió corriendo en una tinaja cargado
de miedo y le dijo que se lo llevara de allí.
- Limpiar los establos
de Augías: Por designio de
los dioses el ganado de Augías no
sufría de enfermedades, por lo que
logró poseer el mayor rebaño
de todo el país. Doce toros que le
había regalado su padre Helios defendían
al resto de la manada. Eran conocidos sus
establos, que nunca habían sido limpiados
hasta que lo hizo Heracles en un solo día
en cumplimiento de su quinto trabajo. Euristeo
le encargó esta extraña misión
con el fin de humillarle y ridiculizarle,
pues era tal era la cantidad de excrementos
acumulados en los establos que era prácticamente
imposible limpiarlos en un sólo día.
Así el gran Heracles, vencedor de
terribles monstruos y hazañas heroicas,
caería humillado ante una tarea tan
denigrante.
Pero el astuto héroe cumplió su
trabajo abriendo un canal que atravesaba
los establos y desviando por él
el cauce de los ríos Alfeo y Peneo,
que arrastraron toda la suciedad.
Augías montó entonces en
cólera, pues había prometido
a Heracles regalarle una parte de su ganado
si realizaba la misión en un sólo
día. Se negó a cumplir su
promesa alegando que el trabajo lo habían
realizado los ríos.
- Acabar con los pájaros
del lago Estínfalo: Los
pájaros del lago Estínfalo eran
unas aves con plumaje de bronce que poblaban
la región y el bosque alrededor del
lago. Euristeo comandó entonces a Heracles
que acabase con la amenaza de dichas aves,
ya que en ocasiones atacaban al ganado o a
devoraban a los pobladores. Heracles se dirigió al
Estínfalo, y ahí se encontró desolado
pues la misión era especialmente difícil
de completar: las aves eran demasiadas para
sus flechas y su legendaria fuerza no le servía
de nada.
Entonces apareció Atenea y le socorrió dándole
un cascabel (o una campana) de bronce y le
mandó a que lo tocara desde una colina
elevada, al hacerlo las aves asustadas emprendieron
vuelo y nunca más se les volvió a
ver en el bosque y el lago. Cuando Heracles
volvió con Euristeo este se hallaba
en su refugio debido a que varios de los
pájaros de bronce volaban alrededor
de su palacio, al ver esto Heracles sonó su
cascabel y los pájaros se alejaron
de ahí.
- Domar al toro salvaje
de Creta: El séptimo trabajo
consistió en capturar un toro salvaje
que expulsaba fuego por sus narices y que
causaba estragos en Creta. Este toro es el
que Poseidón hizo salir del mar cuando
el rey Minos prometió sacrificar al
dios lo que saliera del mar; pero Minos lo
encontró tan hermoso que lo incorporó a
sus rebaños y el dios, enfurecido,
hizo que la reina Pasifae se enamorara del
animal y concibiera de él un hijo,
el Minotauro, tras lo cual hizo enloquecer
al toro y comenzó a destruirlo todo
a su paso. Así pues Heracles se presentó a
Minos que le autorizó para capturar
al toro si podía. Heracles consiguió subir
a lomos del animal y lo condujo, a través
del mar Egeo, hasta Micenas. Euristeo, al
ver al hermoso animal lo quiso ofrecer a
Hera, pero la diosa lo rechazó al
ver la ferocidad del toro por lo que Euristeo
lo dejó libre.
- Robar las yeguas del
rey Diómedes
de Tracia: Dicho trabajo consistía en
llevarle a Euristeo las yeguas de Diomedes,
un jefe tracio que las crió dándoles
carne humana. Esta vez Euristeo permitió a
Heracles llevar voluntarios con él.
En el viaje hacia Tracia hicieron un alto en
el palacio del rey Admito. Heracles rescató a
Alcestes, esposa del rey, del Hades ya que
ella había dado su vida por la de su
esposo.Tras el rescate de Alcestes, prosiguieron
su camino a Tracia, donde robaron las yeguas.
Al percatarse Diomedes del hurto, reunió un
grupo de soldados y fueron tras los griegos.
Ambos bandos se enfrentaron y fueron muchos
los tracios que murieron, entre ellos Diomedes,
pero al finalizar la lucha, Heracles vio con
pesar que las yeguas salvajes habían
devorado a Abdero que se había quedado
a su cuidado durante la lucha. Heracles, enfurecido,
arrojó el cuerpo de Diomedes a las yeguas
que tras devorarlo se volvieron mansas, y enterró los
restos de su amigo en un bello sepulcro junto
al que fundó la ciudad de Abdera.
Consigue llevar al fin las yeguas a Euristeo
que las suelta; algunas de ellas se dirigieron
al Olimpo, donde fueron devoradas por las fieras
que vivían allí. El resto tuvo
descendencia entre la que algunos aseguraban
que se encontraba Bucéfalo, el caballo
que sólo Alejandro Magno consiguió domar.
- Vencer a las amazonas
y tomar el cinturón
de Hipólita: Euristeo quería
hacer un regalo a su hija y encomendó a
Heracles que le llevara el cinturón
de oro que Ares, dios de la guerra, había
regalado a la reina amazona Hipólita.
Embarcó hacia
el país de las amazonas junto a algunos
compañeros y una vez en su destino,
la reina Hipólita, enterada de los motivos
del viaje, subió al barco y le dio a
Heracles su cinturón. Sin embargo, Hera,
disfrazada de amazona, se presentó ante
las tribus amazonas y les contó que
su reina había sido hecha prisionera.
Las guerreras fueron al barco a liberarla y
Heracles, al verlas, creyendo que era una estratagema
de Hipólita, la mató y zarparon
hacia Grecia. En el camino de vuelta llegó a
Troya. Los dioses Poseidón y Apolo habían
sido castigados, por rebelarse contra Zeus,
a construir las murallas de la ciudad bajo
las órdenes del rey Laomedonte. Finalizado
el trabajo, el rey se negó a darles
el salario prometido y cuando los dioses recuperaron
su condición divina enviaron un monstruo
marino y una peste que asolaban la ciudad.
Para apaciguarlos, Laomedonte debía
entregar al monstruo a su hija Hesíone.
Es entonces cuando llega Heracles que mata
al monstruo y libera a la joven a cambio de
unos caballos que Zeus había regalado
al rey. Pero Laomedonte intenta engañar
a Heracles con otros caballos y el héroe
dándose cuenta del engaño se
marchó, prometiendo venganza, a entregar
el cinturón a Euristeo.
- Matar a Gerión y robarle sus rebaños: La tarea consistía en robar el ganado
del gigante Gerión. Este gigante, nieto
de la Gorgona Medusa, vivía, junto al
monstruoso perro que guardaba el rebaño,
en una isla en el Océano. Al llegar
a Gades (Cádiz), el poderoso héroe
separó la tierra, dejando libre su camino
por mar y construyó dos grandes torres
a cada lado del estrecho que había formado
para recordar su hazaña.Cuando llegó a
la isla de Gerión, Hera acudió en
ayuda del gigante, pero Heracles disparó una
flecha a su pecho y la diosa, derrotada, se
marchó. Tras acabar con el gigante y
su perro, Heracles emprendió la vuelta
con el rebaño. Al llegar a Italia se
quedó dormido, lo que el gigante Caco
aprovechó para robar parte del ganado.
Heracles al despertar y darse cuenta del robo,
buscó las reses pero no pudo encontrarlas,
por lo que emprendió su camino, pero
el rebaño que Heracles conducía
le guió hasta el resto del ganado, derrotó a
Caco y recuperó las reses robadas.
Una vez llegó a Grecia, Hera envió un
tábano que dispersó el ganado
pero el héroe logró reunirlo
de nuevo. Poco después la vengativa
diosa hizo desbordar un gran río y
aunque Heracles se apresuró a llenarlo
de grandes piedras, gran parte del ganado
se ahogó. Finalmente llegó a
Micenas donde Euristeo sacrificó las
reses a la diosa Hera.
- Robar las manzanas de
oro del Jardín
de las Hespérides: El undécimo
trabajo consistía en llevar a Euristeo
tres manzanas de oro del jardín de las
Hespérides. El jardín era cuidado
por las ninfas Hespérides y tenía
como guardián un dragón que Hera,
dueña del jardín, había
puesto para tal fin. Heracles viajó por
muchos lugares buscando el jardín, ya
que nadie sabía dónde estaba,
hasta que unas ninfas le dijeron que el dios
Nereo sabía dónde se encontraba.
Heracles atrapó a Nereo que al no conseguir
liberarse del héroe, le reveló el
camino. En el viaje, encontró a Prometeo
que, cumpliendo el castigo de Zeus por robar
el fuego sagrado, estaba atado a una montaña.
Heracles vio la gigantesca águila que
devoraba las entrañas de Prometeo cada
día y le disparó una de sus flechas
espantándola, tras lo cual liberó al
titán. Prometeo en agradecimiento, le
dijo que buscara a Atlas y le convenciera para
que fuera él a por las manzanas ya que
las Hespérides eran sus hijas.
Así lo hizo Heracles y se dirigió a África
en busca de Atlas. Cuando lo encontró,
no le costó mucho convencerle y mientras
Heracles sostenía el peso del mundo
en lugar del titán, Atlas fue al jardín
donde consiguió las manzanas. Pero
cuando Atlas regresó, no estaba dispuesto
a seguir soportando tal peso sobre sus hombres
y así se lo dijo a Heracles que fingió alegrarse
por su nueva tarea; sin embargo, pidió al
titán que sostuviera el mundo unos
momentos mientras él preparaba unas
correas que le librarían un poco de
la presión que tan descomunal peso
provocaba. Atlas accedió y sostuvo
de nuevo el mundo sobre sus hombros, engañado
con su propio ardid, y Heracles se marchó con
las manzanas.
- Ir a buscar a Cerbero,
a los infiernos, y llevarlo a Euristeo: Euristeo, celoso por la
fama y la gloria que Heracles había
conseguido realizando sus tareas, envió al
héroe a lo que esperaba que fuera su
fin: debía llevarle a Cerbero, el guardián
del mundo subterráneo.Se dirigió al
Sur del Peloponeso donde había una puerta
que conducía al Tártaro. Allí le
esperaba Hermes que le condujo a través
de los infiernos hasta Hades. Durante el camino
se encontró con los fantasmas de monstruos
y héroes, uno de los cuales, Meleagro,
le dio un mensaje para su hermana Deyanira.
Cuando consiguió llegar hasta Hades,
el dios por su osadía de entrar en sus
dominios, cerró la salida de los infiernos
pero Heracles le disparó una flecha
al hombro produciéndole tal dolor que
el dios le dejó libre el paso. Hades
dejó que Heracles se llevara a Cerbero
si lo podía dominar sólo con
sus manos. El héroe sujetó a
Cerbero por su gran cuello y sin temer a sus
tres cabezas, pudo dominarlo y llevarlo a Euristeo,
que horrorizado al ver a la bestia, liberó a
Heracles de su servidumbre con la condición
de que llevase al monstruo a su lugar.

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